Hace unos minutos hablaba por teléfono con una amiga a la que hace tiempo que no veo y en unos segundos andábamos las dos por la misma senda, que si como va lo tuyo, que si todo el mundo esta igual, que mal esta todo, cuanto estrés tenemos , que si aquel conocido fatal, lo mal que le va, que si esto, que si aquello………
Increíble, por lo visto la llamada de teléfono que debía de haber sido gratificante y jovial, una conversación desenfadada entre risas como hacíamos antes, sin saber muy bien como, se ha convertido en un lamento que nos ha metido a las dos en la tónica general del aborregamiento lloroso de este país, al colgar me doy cuenta de que esto se pega, es contagioso, es una pandemia que se esta convirtiendo en lo normal , llorar,llorar y llorar, todo esta mal, todo esta fatal, que si esto, que si aquello, todo negro, negro y sin futuro.
Acabamos de hablar, cuelgo el teléfono, yo quería reír un rato con ella como antes, pero parece que ya no tiene cabida ser feliz. ¿Que estamos haciendo con nuestras vidas? ¿Como somos capaces de hacernos esto a nosotros mismos? Esto no tiene ni pies ni cabeza……
Me levanto de la silla de la oficina, estoy sola en la nave, es viernes por la tarde, entra el sol por la puerta y llena toda la oficina, fuera hace un día genial y aquí dentro en la soledad de mis tardes me atacan los malos pensamientos, los peores, todo negro, no veo luz al final del túnel, tengo ganas de llorar, estoy harta, cansada de sentirme así y de repente cojo aire y grito como una loca, BASTAAAAAAAAAA, BASTA YA !!
Los ruidos de las nave de al lado por un momento han cesado, veo una sombra que asoma y pregunta…… todo bien?
Pues ale, a este le ha tocado !!!!
– Pues no !! Nada esta bien, pero tampoco esta peor que ayer, ni que anteayer, esta como queremos que este y si en vez de gritar como una loca y dejarme abatir muevo el culo y me pongo a darle la vuelta a la tortilla, igual hasta lo consigo, no?
Se ríe y me dice:
-Que complicadas sois las mujeres no entiendo nada, pero da igual , si necesitas algo estoy ahí al lado.
Mis vecinos de nave son mecánicos, es un negocio familiar, trabajan más horas que tiene  el reloj, no tienen tiempo para lloros, solo para trabajar  y seguir adelante sea como sea, de la única manera que saben, trabajando lo que haga falta como siempre se ha hecho y tienen razón, llorando y lamentándose nada se consigue, si queremos cambios los tenemos que hacer nosotros mismos, empezando por nuestra casa, por nuestra vida y así ir contagiando el optimismo, las ganas de hacer cosas, de seguir, de tentar a la suerte, de cambiar el rumbo de las cosas y marcar nosotros el ritmo y la dirección que vamos a tomar
No soy persona de lujos y el pesimismo y la derrota son dos lujos, que ni quiero, ni me puedo permitir.
Ya he tomado una decisión, no me da la gana que me contagien el pesimismo, tengo tiempo para el desaliento, nunca más hablaré en ese tono !!
Como bien  nos dice hoy, Fernando Alvarez, desde La Trinchera, lo importante es seguir avanzando, no la velocidad.
Desde aquí quiero pedir perdón a mi amiga por no haber sabido hacerla reír, lo siento de veras, no lo volveré a hacer…… Error 404 Not found – No queda espacio para el desaliento.
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